La existencia de 314 asesinatos aún sin resolver hacen tambalear el buen funcionamiento de un Estado de Derecho que se precie como tal. En los últimos años el Gobierno socialista ha flexibilizado su política penitenciaria y nos han intentado engañar diciendo que lo que hacían se ajustaba a la Ley. Daban a los presos de ETA un impreso con una casilla en la que debían poner una «X» en caso de que quisieran pedir perdón a las víctimas. Y nos vendían la «moto» de que estaban arrepentidos. Pero ocultaban lo que los presos conseguían a cambio de poner esa «X» y que lógicamente desvirtuaba cualquier sinceridad al respecto puesto que el premio pervertía el fin.
Nosotras las víctimas exigimos que se cumplan las leyes, porque de nada nos sirve una sentencia si no se cumple lo que en ella se dice. Porque hay un requisito de cumplimiento indispensable para que el reo se acoja a cualquier beneficio penitenciario cual es la colaboración con la Justicia. Sin este requisito no hay derecho a beneficio alguno. ¿Me puede decir alguien qué colaboración con la Justicia ha demostrado Valentín Lasarte? En el juicio contra el etarra Carasatorre por el asesinato de mi hermano Gregorio no se «acordaba» de nada. ¿Es ésta una actitud de arrepentimiento creíble desde cualquier comportamiento humano? ¿No se acuerda de con quién salió a matar por aquellos días? En realidad quería exculpar a su compañero de «comando», y ¿a esto lo llaman vía Nanclares? ¿Vía de arrepentidos? No hablaríamos de 314 asesinatos sin resolver si los beneficiados por la vía Nanclares hubieran largado todo lo que saben de esos tiempos en los que salían de cacería un día sí y otro también. Me gustaría que el Gobierno vasco me incluyera en el programa de «encuentros en 3ª fase». Iría en son de paz y les haría a los supuestos arrepentidos «solo» 314 preguntas.