
En un acto en el hotel Amara Plaza de San Sebastián, organizado por la Fundación Gregorio Ordóñez con la colaboración de la Fundación Víctimas del Terrorismo, el periodista Florencio Domínguez presentó este miércoles su último libro "La agonía de ETA". En el transcurso del acto, Florencio expuso de manera resumida su trabajo sobre el deterioro progresivo de la capacidad operativa de la organización criminal. Al respecto, quiso dejar sentado que se debe escribir el relato correcto del fin del terrorismo y reconocer en ese sentido el mérito de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en la práctica extinción de ETA, esa derrota policial que hay que contraponer a lo que desde el entorno etarra se trata de vender como una victoria de sus tesis y un éxito de su iniciativa.
Ante este discurso, que Florencio trata de desmontar con hechos en su obra, precisamente basándose en las reflexiones y los intercambios de opiniones entre los propios miembros de ETA durante la última década, incide en que ETA se vio forzada al anuncio de "cese definitivo" el 20 de octubre del año pasado por la acción policial y judicial, resaltando la importancia además del Pacto Antiterrorista que conllevó la aprobación de la Ley de Partidos. Al respecto, señaló lo que a su juicio han sido los dos errores políticos fundamentales en la gestión del fin de ETA, como la legalización de las marcas electorales de la organización criminal y la misma "conferencia internacional de paz" celebrada en el palacio de Ayete en San Sebastián.
A juicio de Florencio, el Estado de Derecho no habría tenido problema alguno a la hora de que prevaleciera el relato veraz de la derrota policial de ETA si el "cese definitivo" se hubiera producido sin presencia de los representantes etarras en las instituciones democráticas y no se hubiera, además, disfrazado el comunicado citado del 20 de octubre de respuesta a los dictámenes de la conferencia de Ayete, que si bien se celebró varios días antes no tuvo repercusión en la decisión de los terroristas, que ya había sido tomada de antemano por la debilidad interna de la estructura de la organización criminal. Por el contrario, obtuvieron una legitimidad inesperada gracias a la "internacionalización del conflicto" buscada tradicionalmente por ETA y sus voceros.
Pese a todo lo antedicho, quiso precisar también que el "cese definitivo" de ETA, que cuestionan por ejemplo los que mantienen que los etarras gozan ahora de más poder institucional que nunca, ha sido puesto en cuestión por los propios criminales al suscitar recientemente el debate entre los miembros de la organización acerca de qué opinan ellos sobre la continuidad del terrorismo. Además, las tres condiciones que exigen los terroristas para su disolución siguen siendo la excarcelación de sus presos, la vuelta de los fugados de la Justicia y la "desmilitarización de Euskal Herria", por lo que recordó que "la política de firmeza" ha sido la única que ha tenido éxito para acabar con ETA.
Florencio explicó asimismo que su libro bordea el "proceso de paz" desde el punto de vista político, sin entrar apenas en su desarrollo, porque se ocupa de cómo se vive este periodo desde dentro de ETA, pero sí manifestó que en su opinión estaba condenado al fracaso desde el principio porque los objetivos o las bases para el acuerdo fijadas de antemano por los negociadores etarras con Jesús Eguiguren no podían ser asumidas por el Gobierno, ya que no estaba en sus manos acceder a las demandas de ETA.
De manera más explícita, uno de los introductores del acto, Mikel Azurmendi aseguró que La agonía de ETA demuestra cómo el "proceso de paz" y todas las galas con que se le ha vestido no son más que "zarandajas" en el fin del terrorismo etarra, una opinión compartida por Teo Uriarte, que dijo al respecto que "lo único en lo que coincido" con el que fuera abogado etarra Txema Montero es que el fin de ETA se debe a la Guardia Civil.
Ambos reconocieron a Florencio como el gran cronista de la historia de ETA, gracias a su trabajo minucioso y exhaustivo, y pese a que el propio Teo indicara que sin los medios de comunicación el terrorismo no existiría, o apenas tendría repercusión de no ser por el tratamiento que recibe en la Prensa. En el caso de Florencio, el periodismo sirve por el contrario para informar a los ciudadanos de las pretensiones de ETA y lo que hacen los terroristas, sin entregarles nunca bazas ni espacios para sus mensajes ideológicos. Mikel Azurmendi quiso destacar también que junto a la profesionalidad de Florencio y la claridad de su exposición, este libro presenta además un acabado retrato de los personajes y un ritmo propio de novela policíaca que lo convierten en una obra apasionante.