Todos a una. Cerrado el extenso capítulo presupuestario, que ha permitido al PNV explotar su vocación de partido institucional, apelar a la responsabilidad política y ejercer de 'conseguidor' para Euskadi, ahora toca profundizar en las reivindicaciones más soberanistas y en el acoso y derribo al Gobierno de Patxi López. Aunque la crítica agria al Gabinete socialista por su supuesto abandono de la gestión económica del país y por el protagonismo que los símbolos han cobrado en su acción institucional ha estado siempre presente en el discurso jeltzale, ahora ha ganado sin duda en dureza.
El partido de Iñigo Urkullu habla ya, desde el pasado fin de semana, de «homogeneización» cultural, «desmantelamiento» del autogobierno y «adoctrinamiento» y ha abierto una nueva etapa en su estrategia opositora, propiciada por dos puntos de inflexión: la intervención del líder del EBB hace tres días en Sukarrieta, que abona el terreno en el que se moverá el PNV hasta el Aberri Eguna de marzo, y el regreso a primera línea del ex lehendakari Juan José Ibarretxe, que hizo pública ayer una inédita y extensa carta en la que censura con extraordinaria dureza a su sucesor en el cargo.
El artículo del ahora profesor universitario en Puerto Rico -de donde regresa a Euskadi aproximadamente cada mes y medio, aunque no se prodiga en sociedad- arremete contra un Ejecutivo vasco «ausente, sin ideas y vacío», justo un día después de su reaparición pública en un contexto bien distinto: el unitario homenaje a las víctimas del terrorismo en Vitoria, donde se le pudo fotografiar codo con codo con Patxi López.
El texto, que Ibarretxe hizo llegar a Urkullu antes de su publicación ayer en los diarios del 'Grupo Noticias', fue escrito hace semanas y coincide en sus líneas maestras con los mensajes lanzados por el presidente del PNV en su discurso frente a la tumba de Sabino Arana el sábado pasado, si bien fuentes próximas a Urkullu recalcan que no existe ninguna estrategia «coordinada» ni directrices específicas, y que, además, el trabajo centrado en las 'cosas de comer' continuará en el Parlamento vasco, donde el grupo jeltzale intentará ahora introducir alguna de sus enmiendas en el Presupuesto de López. De hecho, el PNV enmarca el artículo en un desahogo «puntual» de Ibarretxe que piensa seguir escribiendo, aunque centrado ya, según estas fuentes, en asuntos más desligados de la actualidad política pura y dura.
Respaldo mediático
No obstante, logrado el objetivo de facilitar la aprobación de las Cuentas en todas las instituciones vascas y en Madrid y con el 'blindaje' del Concierto y el derecho de veto sobre la transferencia de empleo como principales logros en su casillero, se aprecia a simple vista un salto cualitativo en el mensaje. Ibarretxe acusa al Gobierno vasco de estar «activo» sólo en lo que se refiere al «desmantelamiento paulatino de elementos centrales de la personalidad y de la identidad vasca» y «en paro» en materia económica y social. Tanto Urkullu, el sábado, como el diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, ayer en un desayuno informativo, hicieron hincapié en la ventaja que, a su juicio, otorga a López disfrutar del mayor respaldo mediático que ha tenido un Gobierno «desde el franquismo».
El ex lehendakari, por su parte, llega a hablar de «frenético activismo político-mediático» en asuntos como la retirada de carteles de presos de ETA, el recorte presupuestario de las delegaciones vascas en el exterior, la «eliminación» de los libros de texto del «demoníaco término Euskal Herria» o la «ikurriña de la Ertzaintza», por más que la bandera vasca se mantiene en los uniformes de los agentes, de los que únicamente desaparece la 'E' gótica sabiniana.
Urkullu, en su alocución, añadió a la lista las «selecciones rojigualdas», en alusión a la petición de la Cámara vasca para que los combinados nacionales jueguen en Euskadi, y los «discursos regios», ante la emisión en EITB por primera vez de la tradicional alocución navideña de Don Juan Carlos. «Todos ellos temas centrales para el futuro de nuestras vidas, que encabezan sin duda el listado de los problemas reales de los ciudadanos», ironiza Ibarretxe en su carta, que destila en su conjunto un tono sarcástico, como cuando habla de la «pasión por la fotografía» de López o tacha de «muy democrático este gobierno del cambio» ante la «limpieza» de profesionales «no alineados» con el Ejecutivo en la radiotelevisión pública y el «ocultamiento pertinaz» de las posiciones del PNV.
En otros casos, se muestra directo, como cuando atribuye la alianza PSE-PP al «problema de Estado» que representan los nacionalismos o cuando caracteriza al Gobierno vasco por su «afán de revancha» y por la «sustitución del interés general» por el «objetivo inmediato de cuidar la parroquia». El ex jefe del Ejecutivo, que siempre supone un acicate para el grueso de las bases peneuvistas, tenía ganas de desquitarse de las pasadas críticas a su gestión desde las filas de PSE y PP y lo ha hecho con un gesto inédito en la historia democrática vasca.
Se muestra especialmente contundente, de hecho, al denunciar asuntos de los que él hizo bandera durante su mandato, como las 'embajadas' en el extranjero, que «se desmantelan sólo por prejuicios políticos cuando más se necesitan, cerrando los ojos a una lección que de manera dramática nos está dando la actual crisis».
El cántaro vacío
Cree Ibarretxe, que firma como «lehendakariohia (ex lehendakari) y profesor», que el Gabinete de López ha abandonado algunas de sus apuestas, como la «defensa de una identidad vasca abierta al mundo» -algo que en su opinión perjudicará el futuro económico de Euskadi y la recuperación del empleo- o la inversión en I+D+I, que, a su juicio, se trata ahora con «desidia».
El último presidente vasco nacionalista recupera su gusto por las citas: titula el artículo con una de Alfonso X El Sabio -«el cántaro vacío es el que más ruido mete», como metáfora del actual Ejecutivo-, parafrasea también a un profesor para preconizar el «regreso a las culturas» como camino hacia un futuro próspero e incluye un clásico de su discurso, la alusión a Núñez Feijóo cuando advirtió de que «los gobiernos que nacen contra las urnas, mueren en las urnas». «Y si, no al tiempo», apostilla el ex lehendakari.